![]()
|
|
El teatro Kamishibaï es ideal para ello.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Después de la II Guerra Mundial, a consecuencia del desempleo y de la crisis en muchos sectores de la población japonesa, se retomó este arte de una forma muy particular: los adultos tomaron sus bicicletas y los teatros que sus abuelos utilizaron en su momento para salir a las plazas públicas a vender golosinas. Al llegar a los barrios, los vendedores de dulces prometían contar una historia con sus teatros Kamishibaï si los niños compraban golosinas. De esta manera, esta actividad tomó un segundo aire y se hizo más popular. Con el tiempo, el teatro Kamishibaï llegó a occidente con la migración de japoneses que buscaban mejores oportunidades de vida en otras tierras. Llegando primero a Perú, este arte viajó a los países de Latinoamérica para difundirse como una manera lúdica de fomentar la lectura y transmitir las historias de tradición oral en colegios, foros culturales y bibliotecas. Teniendo gran aceptación en países como Argentina, Colombia y Perú, el teatro Kamishibaï ha transformado enriqueciéndose con la cultura y la visión de cada país y se ha convertido en una herramienta de narración oral, de fomento a la lectura y de estimulación creativa en los salones de clases. El teatro Kamishibaï en México. A partir de distintos festivales de narración oral organizados en México, incluyendo el Festival Internacional de Cuenta Cuentos para Niños "Cuentos Grandes para Calcetines Pequeños" que se realiza en la Ciudad de Oaxaca, se ha invitado a exponentes de este arte a participar con sus propuestas. Viendo el potencial de este teatro como herramienta para trabajar en las escuelas y como detonador hacia la lectura, la agrupación Cuentos Grandes para Calcetines Pequeños inició un proceso de acercamiento y comprensión de este arte. A partir de mayo de 2010, comenzó un nuevo proyecto dentro de la agrupación para diseñar, construir y utilizar el teatro Kamishibaï como parte de la propuesta artística de los narradores mexicanos. Desde entonces, se ha trabajado muy de cerca con artesanos e ilustradores mexicanos para la realización de una propuesta que integra la esencia japonesa del teatro de papel, el diseño mexicano y la tradición oral universal. El resultado de esta labor culminó con los primeros seis teatros Kamishibaï que se utilizaron en un proyecto piloto en algunas escuelas de educación básica en la Ciudad de México.
El mar y las sirenas
El coyote que le ahuya a la luna
Los cuentos del Mayab
Las piñatas, una tradición mexicana muy divertida y llena de sorpresas
La leyenda de los volcanes
El teatro Kamishibaï, un lazo de amistad entre Japón, Perú y México Estas presentaciones tuvieron lugar en los salones de tercer año de primaria. Al término de los eventos, en conjunto con las maestras, los niños de 8 y 9 años de edad trabajaron en la redacción de historias a partir de sus propias vivencias para ilustrarlas. Posteriormente, como parte de las actividades de educación artística, los niños construyeron sus propios teatros utilizando materiales reciclados que incluían cajas de cereal, papel de re-uso y sobrantes de pintura. Al término de las actividades del mes de diciembre, los alumnos se presentaron con sus trabajos ante sus mismos compañeros, maestros y directores, exponiendo sus narraciones apoyados de sus ilustraciones. El resultado general de este programa piloto fue el interés de los niños por la lectura y la curiosidad por entender las tradiciones de otras culturas. Los maestros y directores quedaron convencidos de que este arte es una herramienta muy valiosa para entregar el conocimiento a los alumnos. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
|
![]() |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||